Associació d'Amics del Bonsai d'Alcanar

El estilo Ishitzuki

versió en català

En este post de nuestro blog intentaremos resumir los aspectos tratados en la conferencia del maestro Edoardo Rossi sobre el estilo Ishitzuki (árbol sobre roca) que ya introdujimos en el anterior post. Esperamos que os sirva como resumen de los aspectos fundamentales de este estilo y también os pueda servir de guía para crear vuestro Ishitzuki. Y, para los que asistieron a la conferencia, aunque no pretende ser una reproducción exacta de la conferencia, esperamos que os sirva para recordar los conceptos clave y también  para solucionar posibles dudas lingüísticas (para los que tienen dificultades para entender el italiano).

El Ishitzuki es un estilo de bonsái en el cual el árbol representa un paisaje en el que la roca tiene un papel importante. Se trata de un estilo con el cual se puede ser muy creativo y con el cual se pueden utilizar materiales muy asequibles y fáciles de encontrar. No es necesario comprar un árbol o una roca excepcionales para poder hacer un Ishitzuki. Aunque los materiales no sean tan buenos como querríamos, con el tiempo podemos llegar a conseguir igualmente un buen Ishitzuki. Junto con los bosques, se trata de un estilo en el cual se obtienen magníficos resultados en poco tiempo.

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Los Ishitzuki, como los demás estilos trabajados en el mundo del bonsái, también se pueden encontrar en la naturaleza. Basta con observar un poco nuestro alrededor para darnos cuenta de su abundancia y después fijarnos en sus características para poderlas “reproducir” en un futuro en el cultivo de nuestros bonsáis sobre roca. Son árboles que viven en condiciones bastante extremas, dentro o encima de una roca, con poco sustrato y que con el tiempo van ganando carácter debido al viento y otros factores meteorológicos o geológicos. Muchas veces los encontramos en la cima de una montaña, sin ningún árbol que les dé sombra y donde casi no pueden crecer debido al fuerte viento que sopla a esas alturas y al poco sustrato de que disponen. En otras ocasiones, dentro de las rocas de un río o de un barranco donde continúan disponiendo de poco sustrato y son modelados por los corrientes de agua; otras veces los encontramos al borde de un precipicio, castigados por aludes; incluso dentro de cuevas… Todos ellos son Ishitzuki, viven en la roca, pero cada uno de ellos tiene unas características diferentes, en cuanto a forma pero también en cuanto a condiciones de vida.IMG_4063

Existen diferentes tipos de Ishitzuki, dependiendo de diversos factores entre los cuales destacar la función de la roca en la composición. La roca puede actuar como soporte del substrato y de las raíces o simplemente como soporte de las raíces descubiertas mientras que el sustrato se encuentra en una maceta de cerámica (esmaltada o no), de poca altura, donde las raíces más finas absorberán todos los nutrientes necesarios para la planta. Además, dependiendo del tipo de roca y de la orientación de esta encontraremos Ishitzuki de estilo vertical (el árbol se agarra a la roca) o de estilo horizontal (como sería un bosque sobre una laja de piedra). Todos los bonsáis en los que encontramos una roca son Ishitzuki.IMG_0741

En la cultura japonesa, especialmente en la creación de jardines, las rocas han tenido siempre un papel importante, siempre han estado presentes y en los Penjing (paisajes) chinos también. En los bonsáis las encontramos en los Ishitzuki pero también en forma de suiseki o también representados en las pinturas de los kakejiku, con lo cual podríamos casi decir que es un elemento del cual no se puede prescindir en una exposición de bonsái. La presencia de rocas da profundidad a la composición pero también ayuda a imaginar el paisaje que queremos representar.

El árbol, sea cual sea su estilo, tiene que recordarnos un paisaje. Junto con los complementos que puedan ir relacionados tiene que hacer que, en ver aquel tokonoma o aquella composición en la exposición, nos podamos “transportar” al lugar donde se encontraría el árbol en la naturaleza. Un paisaje que posea los siete conceptos del Zen:

– Asimetría

-Simplicidad

-Austeridad

-Naturalidad

-Sublimidad

– Sutileza en la profundidad

-Tranquilidad

Para poder conseguir estos siete conceptos, entre otros aspectos, tenemos que tener en cuenta los espacios vacíos, tanto en el montaje del tokonoma como en los elementos que lo componen, en este caso el árbol y la roca. Sea cual sea el estilo de nuestro bonsái, los espacios vacíos son muy importantes especialmente para dar profundidad y movimiento al conjunto.IMG_0454

Tanto en la naturaleza como en jardinerías e otros establecimientos similares podemos encontrar rocas de toda clase, pero para la realización de nuestro Ishitzuki tendremos que escoger una roca con unas características concretas para que el resultado final sea satisfactorio. Tenemos que escoger una roca que  tenga movimiento y dé sensación de profundidad y, por lo tanto, que tengan espacios vacíos, concavidades (en el caso de los Ishitzuki verticales) o bien que sea una laja plana, no excesivamente gruesa y de dimensiones adecuadas para nuestro proyecto. La roca, a poder ser, no tiene que sufrir modificaciones. Después ya buscaremos el árbol que mejor se adapte a sus características. Una vez hemos encontrado la piedra, tenemos que buscar el árbol adecuado y hacer todo lo posible para hacer que la roca gane carácter (probar diferentes posiciones y valorar aspectos positivos y negativos, para elegir el frente de la roca).

El árbol que debemos escoger pera un Ishitzuki, tiene que ser todo lo contrario del que necesitamos para un bonsái (ramas, nebari…).Cabe decir, no obstante, que dependiendo de la roca, el árbol será diferente. Para una roca con mucha personalidad tendremos que escoger un árbol que tenga poca y a la inversa, de modo que la composición quede equilibrada. Lo mismo ocurre con las dimensiones de los diversos elementos, tenemos que  encontrar un equilibrio entre ellos. No podemos poner un árbol excesivamente pequeño en una roca grande, ni al revés. Tenemos que encontrar la medida justa. No hay árboles malos para hacer un bonsái, sino árboles difíciles y éstos son los que muy a menudo nos sirven para crear un Ishitzuki.

Una vez hemos escogido la roca y el árbol que utilizaremos, tenemos que hacer sitio para las raíces en la parte de la roca que no se ve para que el árbol se pueda adaptar mejor. Además, también seria conveniente tintar la roca de color oscuro, puesto que los colores claros relejan la luz mientras que los colores oscuros la absorben y esto ayuda a dar protagonismo al árbol. El producto que utilizaríamos para tintar la roca se llama “Imprimación” y es el mismo que se utiliza para tintar madera. Con él podremos tintar rocas de cualquier material, aunque se trate de rocas de origen calcáreo.

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El sustrato que utilizaríamos para cultivar el árbol en nuestra roca será el keto. Originariamente, el keto era barro de los arrozales, en el cuál había bastante sustancia orgánica en descomposición. Actualmente, utilizamos sustancia orgánica en descomposición procedente de los bosques (turba) junto con polvo de akadama y de pómice o volcánica. Para hacer nuestra mezcla de keto tendremos que pasar la turba por el cedazo de modo que sea bien lisa (mejor con la ayuda de un poco de agua). Haremos la mezcla con las siguientes proporciones: 30% de turba, 40% de polvo de akadama, 30% de polvo de pómice o volcánica. Mezclaremos los diferentes elementos junto con el agua necesaria hasta poder hacer una bola consistente y pegajosa, añadiendo agua cuando sea necesario. Cuando podamos hacer una bola, querrá decir que las proporciones son las adecuadas, si no es así tendremos que añadir alguno de los elementos para equilibrar la mezcla. Para poder colocar el keto más fácilmente en el lugar deseado, lo mejor es hacer bolas e ir colocándolas sobre la roca.

IMG_0575Cuando montamos nuestro Ishitzuki, hay que tener presente que la cara es donde el árbol se expresa mejor pero no por eso tenemos que descuidar la parte de atrás, la cual también tiene que ser bonita. Además, en composiciones en forma de paisaje (Ishitzuki/bosque) no necesitamos planta de acento, ya que esta formará parte de la composición árbol-roca. En el Ishitzuki tendría que haber siempre un elemento que represente la estación como puede ser un cotoneaster, un rosal, un helecho en una grieta, o una hierba originaria del lugar en el que encontramos el árbol que coloquemos en la roca… Porque cuando nos imaginamos un árbol sobre roca en la naturaleza, no solo vemos el árbol y la roca sino que también toda una serie de plantas que conviven con el árbol y que, según la estación del año tienen unas características u otras. Lo mismo ocurre con los bosques, donde encontramos el sotobosque que se deja entrever entre los árboles. Tanto el sotobosque como las hierbas que pueden acompañar nuestro Ishitzuki se tienen que colocar cuando estos estén consolidados y tengan una cierta madurez.

El Ishitzuki, preferiblemente se cultivaría en el exterior, en semisombra, ya que el keto se seca muy fácilmente y, si se seca, el keto se desintegra y las raíces quedarían descubiertas. De todos modos, si encima del keto ponemos musgo, se aguanta mejor y cuando regamos no se pierde tanto. Tenemos que encontrar el sistema que mejor nos funcione. Dependiendo del árbol, también resistirá más el sol o menos, eso también se debe tener en cuenta, como cuando se trata de un bonsái en maceta de cerámica. Además, el color de la roca también influye a la hora de colocar el árbol en un lugar o en otro, porque los colores oscuros provocan que la roca coja más temperatura que en los claros, por lo tanto, cuando la roca es oscura, mejor no ponerla directamente al sol, sino un poco sombreado, especialmente en verano. Además de la calor, en nuestra zona tenemos otro potente enemigo del Ishitzuki, el viento. Es por eso que tendremos que colocarlo en un lugar protegido del viento, para que éste no nos seque el keto pero también para que no eche a perder la composición.

El riego en el Ishitzuki es muy importante. Por un lado porque el árbol tiene muy poco sustrato y necesita sales minerales y nutrientes que le proporcionaremos con el agua en forma de abono y, por otro lado porque el sustrato requiere humedad casi constante para no secarse y desintegrarse. Además, como la piedra no tiene paredes como ocurre en las macetas de cerámica, el agua corre muy rápido y, por lo tanto se tiene que regar más despacio y durante más rato para que las raíces la puedan absorber. Una solución sería regar gota a gota, con una botella de plástico cortada y situada con el tapón hacia bajo para que éste, abierto mínimamente, haga que gota caiga poco a poco y no mueva la tierra. Cuanto más lentamente caerá la gota, más agua absorberá el keto y también la roca. Este sistema de riego nos podría ser útil también para mantener una maceta húmeda durante un par de días si nos fuéramos de vacaciones, pero no tendría que ser el sistema habitual en macetas.IMG_0156

Cuando tengamos que abonar nuestros Ishitzuki también utilizaremos el sistema explicado antes. En este caso, pondremos el abono disuelto en el agua y dejaremos también que vaya cayendo gota a gota y que sea absorbido por la planta. Tendremos que abonar una vez al mes, según creamos necesario. Antes de poner el abono en la botella tendríamos que disolverlo y filtrar el resultado para que nuestro sistema de goteo funcione.

Tal y como hacemos con el resto de bonsáis, tendremos que trasplantar nuestro Ishitzuki. Llevaremos a cabo esta tarea cuando veamos que la planta lo necesita. Dependiendo de las dimensiones y del tipo de planta tendremos que trasplantar más a menudo o menos. Generalmente sabemos que tenemos que trasplantar cuando vemos que las raíces han llenado todo el espacio del que disponen. Para trasplantar un Ishitzuki deberemos eliminar la parte superficial de las raíces, sacar la planta de la roca y podar las ramas necesarias. Hecho esto, volveremos a preparar los alambres para amarrar la planta, pondremos aproximadamente un centímetro de keto sobre la roca y seguidamente pondremos el árbol, tal y como se había colocado desde un principio, lo amarraremos y pondremos keto sobre las raíces. Después cubriremos con un trozo de saco de malla hasta que el árbol se recupere del trasplante.

Como todos los bonsáis , para dar forma a nuestro Ishitzuki tendremos que alambrar y luego dar movimiento a las ramas y situarlas en el lugar más adecuado para hacer realidad nuestro proyecto. Antes de alambrar hay que tener en cuenta el estado en el que se encuentra el árbol . Si ha sido recién trasplantado, mejor no hacerlo hasta que esté más arraigado y no se mueva. Según qué especies son muy delicadas en este sentido y si se les mueven las raíces cuando aún no son lo suficientemente fuertes, pueden no sobrevivir. Cuando alambramos debemos tener en cuenta que no es para siempre, que hay que ir renovando hasta que consigamos que la rama tenga la forma y el movimiento deseado . Debemos controlar los alambres que ya hemos colocado y evitar que se marque demasiado en el árbol. Si nos olvidamos, la herida de un alambre que no se ha sacado a tiempo puede llegar a provocar la muerte de la rama o las ramas. Es mejor sacarlo antes de tiempo, aunque tengamos que volver a ponerlo para conseguir la forma que no queden cicatrices o mueran ramas.

IMG_0676Lo importante no es tener un árbol o una piedra extraordinarios sino un buen proyecto en mente e ir trabajando los árboles para conseguirlo. La evolución del árbol y el trabajo del bonsaista también cuentan y la satisfacción por unos buenos resultados después del trabajo realizado durante años vale más que cualquier premio que te puedan dar. Un bonsái no es tuyo hasta que no le has dedicado varios años de trabajo, hasta que no tienes un proyecto para ese árbol y empiezas a utilizar las técnicas que tienes al alcance para hacer que ese proyecto se haga realidad, para conseguir crear el paisaje que nos sugiere aquel árbol, el lugar donde nos imaginamos y como nos lo imaginamos.

El estilo Ishitzuki requiere unos materiales diferentes a los que utilizamos para el resto de estilos de bonsái, difíciles para el resto de estilos pero perfectos para un bonsái sobre roca. Como en la naturaleza hay muchos ejemplos de árboles sobre roca no nos costará imaginar un árbol de este estilo y podemos tener muchas ideas para crear nuestro propio proyecto. Por tanto, debemos observar detenidamente la naturaleza para que no nos sea difícil imaginar un Ishitzuki en este caso o algún estilo de bonsái para un futuro. Tendremos que imaginar un paisaje natural, que tenga los siete conceptos del Zen. Y una vez encontramos el proyecto para ese árbol, tendremos que trabajar constantemente para que con el tiempo llegue a ser una fiel reproducción de la naturaleza.

En la siguiente galería de imágenes, tenéis diferentes ejemplos de Ishitzuki en la naturaleza, que esperamos os puedan servir para entender el concepto de que estamos hablando o quien sabe, como modelo de vuestro Ishitzuki. Esperamos que este post haya sido de vuestro agrado.

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